PROLOGO A LA COPA IMPOSIBLE

Por Martín Souto


Nos gusta discutir

Quizás en otras latitudes las diferencias se zanjan simplemente aceptando la opinión del otro. Pero a los argentinos nos apasiona llegar hasta un incierto final. Y también nos gusta fantasear. Volar. Y si lo hacemos con la pelota, nuestro juguete más preciado, mejor aún.

De eso se trata esta historia, de tener una bella excusa futbolera para discutir y no ponernos de acuerdo. ¿Messi o Maradona? ¿Bilardo o Menotti? ¿Boca o River? ¿La belleza del fútbol de Guardiola o el pragmatismo de Mourinho?

Todos cuestionamientos recurrentes que, en esta oportunidad, decantan en una gran pregunta: ¿cómo sería un hipotético mundial de equipos históricos? ¿Quién ganaría? ¿Por qué?


Pero la idea aquí no es solo acceder a un resultado final. Para nada. La intención es, mientras recorremos el camino, disfrutar del paisaje. Y para eso unas cuantas plumas destacadas nos irán contando, desde la literatura, una serie de partidos imaginarios por los que valdría la pena pagar mucho más que un simple abono de televisión.



La elección de los equipos es absolutamente arbitraria, como toda elección respetable. Discrecional, caprichosa, artística.


"Toda elección implica un arte", dice desde siempre el maestro Alejandro Dolina, uno de esos que daría la vida por tirar unas paredes con Román en el inolvidable Boca campeón del mundo de comienzos de este siglo.



La literatura y el fútbol se abrazan, justo en estos tiempos sin abrazos de gol. Y es así como aparece un mítico Estrella Roja de Belgrado entre los participantes del campeonato de los sueños.



O el Napoli del Sur de Italia, donde un Quijote Diego, con aspecto de Sancho, les ganaba a todos los grandes del Calcio para vengar a los más débiles con la pelota como vehículo de la lucha de clases. Berlusconi, vos también la tenés adentro.



Y levantan la mano, pero no pidiendo offside, sino participación, los villanos.

El Real Madrid, la Casablanca. Pero no la de Bogart sino la de Cristiano. ¿El hombre perfecto podrá contra el pibito que se morfa las eses y responde mirando para abajo? ¿O el pibito reunirá a todos los locos bajitos para seguir pasando de grado a base de golazos?



"Dale boludo, ¿qué te pensás, que jugás en el Manchester?". Esa reiterada pregunta que sale de la boca de cualquier calentón de barrio durante un partido entre amigos no elige al equipo de Ferguson al azar, como nosotros. Lo elige porque suena hermoso.



Y ellas también juegan, claro que sí. Las que se escondían el largo del pelo dentro de la camiseta y disimulaban la mugre en las rodillas a la hora de entrar a casa tienen su lugar. Porque como dice Don Andrés, otro futbolero de letras: "Vivir es jugar, y yo quiero seguir jugando".



Habrá un campeón, habrá polémicas y habrá más de una excusa para crear o para creer. Los que se sumen al juego podrán elegir.

Eso sí, les pido a los organizadores que si llega a haber desempate, por favor se juegue en el estadio Bombasí de Congodia, allí donde se define la historia del equipo invencible que pergeñara el maestro Roberto Fontanarrosa en su inolvidable libro ‘Área 18’. Es el lugar ideal para estos tiempos.


Empieza la Copa Imposible.