FINAL: NAPOLI '87 v MAN. UNITED '99

Por Ezequiel Fernández Moores


Imposible no encandilarse con esta final. De un lado, el Manchester United de Sir Alex Ferguson y David “Spice” Beckham. Ganador de una de las finales más dramáticas de la Champions. La de 1998-99.

Bayern Munich le ganaba 1-0. Faltan diez minutos. Los alemanes estrellan dos tiros en los palos. Y, en el descuento, llegan los dos goles. Uno detrás de otro. ¡Cómo olvidar que el gran George Best ya se había ido resignado al hotel Princesa Sofía! Inolvidable también la imagen del capo UEFA Lennart Johansson y de Franz Beckenbauer bajando del palco para premiar a Bayern Munich y darse cuenta, al llegar al parking, que el campeón era el United. “Leí todas vuestras primeras ediciones”, provocó ese día Ferguson a los periodistas, que, efectivamente, tuvieron que tirar a la basura sus crónicas apuradas del Bayern campeón.


  

Del otro lado tenemos hoy al Napoli de Diego Maradona, campeón italiano 1986-87 (Liga y Copa), por primera vez en toda su historia. Sumamos al brasileño Careca. Hasta la Camorra pisa Wembley.



El árbitro es el pelado Pierluigi Collina, italiano, tan impecable que el United lo acepta. Pero la final comienza y todos dejamos de mirar a Maradona, a Beckham, a Ferguson o a Collina. Saca el Napoli del medio, pelota hacia atrás y nuestra vista queda fija en Claudio Garella. El arquero despeja mal y Ryan Giggs aprovecha el arco vacío. Van veinticinco segundos y Manchester United ya gana 1-0. 


Pobre Garella. Torino, su primer club, lo vendió rápido a la Serie C. Volvió a la A con Lazio. Pero allí, sus metidas de pata se convirtieron en “Garellate”. La revancha llegó en la temporada 1984-85, el scudetto histórico con el modesto Verona. Y acá estamos ahora en Wembley, todos mirándolo a él.


Pero “Garellate” se rehace. Gianni Agnelli, capo de Juventus, lo definió una vez como “el mejor arquero sin manos del mundo”. Y, efectivamente, fiel a su estilo, sin usar las manos, atajando con todo el cuerpo (piernas, pecho y hasta la cabeza ante un tiro a quemarropa de Andy Cole), “Garellik” (ahora usamos el otro apodo, el de sus mejores partidos) tapa todo.



Ferguson se va furioso al descanso. Su histórico 4-4-2 anuló al Napoli, pero el 1-0 tiene gusto a poco.  


La reacción la inicia Bruno Giordano. No es Giordano Bruno, el filósofo napolitano quemado vivo por la Inquisición en 1600. Bruno es un pibe bravo del Trastevere. Llegó al San Paolo de la mano de Luciano Moggi, el “Lucky Luciano” del calcio, famoso porque regala relojes dorados a los árbitros. En el entretiempo, Moggi le dice a Giordano que provoque a Beckham, que se la pasa ordenando el cabello, principal preocupación de su esposa Victoria, la “Posh Spice Girl” que Ferguson odia. Giordano le tira del mechón, “Brad Pitt” reacciona mal y el United queda con uno menos.


Roy Keane, un duro, responde con un patadón a Maradona. Diego lo esquiva y le tiende la mano izquierda. La de “Dios”. La que mantiene furiosa a Inglaterra desde México 86, el Mundial del que Ferguson, entonces DT de Escocia, se había ido en primera rueda.

Ganarle ahora al Napoli de Maradona es la revancha contra los hinchas que lo están acusando de “traidor” porque Sir Alex se acomodó a “Gold Trafford”, al nuevo patrón estadounidense Malcolm Glazer. Lejos de su infancia dura en las calles de Glover y de su huelga juvenil en los astilleros de Glasgow. Pero, más importante para su orgullo, “The Boss” quiere esta Champions para demostrarle al mundo que él también es un gran táctico. Ferguson ahoga a Maradona. Sin espacios, no hay México 86.

Pero la roja tonta de Beckham complica el plan. A los 90’, Diego, ya rebelde de las indicaciones de Ottavio Bianchi, el DT que más despreció en su vida, arranca por derecha, deja el tendal y toca suave y cruzado ante la salida de Peter Schmeichel (revancha de Wembley 80 con la selección, cuando el tiro salió pegado al palo). Es el uno a uno.


Y a los 91, solo Diego puede ver a Careca, descuidado por Jaap Stam. Dos-uno.

A Manchester United, esta vez, la historia se le da vuelta. En el vestuario, “Furious Fergie” patea botellas de agua. Una despeina a Beckham. Napoli celebra a su famoso trío “MaGiCa” (Maradona -Giordano-Careca). Y a Garellik. Es la clase obrera que llega al paraíso.   


Fin del partido. Fin de La Copa Imposible.