DICK KERR LADIES '22 v. MILAN '89

Por Delfina Corti


Cuando las luces del Stade Vélodrome de Marsella se encendieron, a los 15 minutos del segundo tiempo, Arrigo Sacchi se levantó del banco y le dijo a Marco Van Basten que se preparara para entrar.

En la previa del partido, el entrenador del Milan le había comunicado al delantero holandés que no iba a ser parte del equipo titular. Después de la derrota del conjunto rossonero contra la Fiorentina hace una semana, la prensa italiana estalló contra las ideas tácticas de Sacchi, a quien apodaron Don Nessuno -Don Nadie- por no haber sido jugador de fútbol. Y, como si la presión mediática no fuera suficiente, tras el partido, Van Basten declaró que el estilo de juego de Sacchi no era propio del Calcio.

“Dado que sabés tanto de fútbol, estarás conmigo en el banco, así me podrás explicar dónde fallo”, le dijo el italiano al holandés. El mensaje fue claro para él y para sus compañeros.


Después de que la Football Association de Inglaterra prohibiera en diciembre pasado el fútbol femenino por considerarlo un deporte no adecuado para mujeres, las jugadoras de Dick, Kerr's Ladies salieron a responder. “Si aquí no nos quieren, ya encontraremos una solución. Estoy segura de que varios equipos extranjeros querrán jugar contra nosotras”, dijo frente a la prensa la capitana del equipo, Alice Kell.



El mensaje fue claro para los dirigentes y para la sociedad. Las ofertas no tardaron en llegar. El mes pasado viajaron a Estados Unidos y jugaron contra varios conjuntos masculinos ante la falta de equipos femeninos de fútbol en el país norteamericano.


Ya de vuelta en Europa, ayer, frente a 30 mil personas, se enfrentaron estos dos equipos. El Milan viajó a Marsella con el objetivo de demostrarle a su propio país que el catenaccio no es la única táctica posible a la hora de jugar. Y el Dick, Kerr's Ladies se exilió de Inglaterra para evidenciar que las mujeres también pueden jugar a la pelota.

“Aquello que hacen las jugadoras de Preston en la fábrica Dick, Kerr & Co es lo que pretendemos hacer nosotros el próximo domingo en Marsella: movernos en bloque, en armonía y con sinergia”, dijo el jueves pasado Sacchi en la conferencia de prensa previa al duelo Milan-Dick Kerr´s Ladies.

Durante 90 minutos, el Milan fue un espejo de las palabras de su entrenador. Frente a la magia ofensiva de las delanteras Jennie Harris y Florrie Haslam, el equipo rossonero respondió con una defensa en zona y un equipo corto, metódico e intenso, que ahogó al equipo de Preston. Tal es así que la única oportunidad de gol que tuvieron las jugadoras de Dick, Kerr's Ladies estuvo en la zurda de su goleadora, Lily Parr, quien probó desde afuera del área con la fuerza de una mula.


“Nos vimos asfixiadas por un equipo magistralmente coordinado”, declaró después del partido el entrenador de Dick, Kerr's Ladies, Alfred Frankland.


A un mes de la llegada de Sacchi, el Milan finalmente logró moverse en bloque y aprovechar el recurso del offside. Y, según las declaraciones de algunas jugadoras, la clave estuvo en Franco Baresi, quien coordinó la máquina defensiva del equipo. Durante el partido, cada vez que gritaba “Milan”, los defensores debían dar un paso hacia adelante para dejar en fuera de juego a las delanteras del conjunto inglés.



“Baresi, con su grito y sus movimientos, provocó que las delanteras estuvieran más pendientes de él que de lo que hacían ellas mismas”, describió un periodista en la prensa italiana.

Y cuando los focos del Stade Vélodrome de Marsella se encendieron, a los 60 minutos del encuentro, Sacchi comprendió que era el momento de la “ciliegina sulla torta”, era hora de que Van Basten definiera el partido. Y así lo hizo. Luego de un centro de Paolo Maldini, a falta de cinco minutos para el final, el delantero holandés le ganó la posición a Jessie Walmsley y, con un cabezazo, marcó el 1-0.



Con un juego soberbio y ordenado, la maquinaria de Sacchi finalmente arrancó. El Milan demostró así aquello que vino a probar: el catenaccio no es la única táctica viable. Y Sacchi evidenció que no es un Don Nadie. “Nunca entendí por qué para poder ser jinete se necesita ser primero un caballo”, declaró.


Las jugadoras del Dick, Kerr's Ladies, por su parte, dejaron en claro que el fútbol también es un deporte de mujeres: “Jugamos por amor al juego y estamos decididas a seguir. Aquello que hicieron hoy los jugadores del Milan es lo que pretendemos hacer nosotras en un futuro para demostrar de lo que somos capaces: movernos en bloque, en armonía y con sinergia”.


Fin del partido.